PRECAUCIONES MÁGICAS
En
la utilización de la magia siempre hay que tener precauciones en muchos de
sus aspectos para no ser dañados en el transcurso de su uso. A continuación
están algunas de esas precauciones:
DESCARGAR EN LA TIERRA LA ENERGÍA EXCEDENTE:
Después de cualquier operación mágica, toda energía excedente debería
descargarse en la Madre Tierra. ¡Siempre hay energía excedente! Por más que
usted piense que ha irradiado bien la energía que ha generado, nunca puede
liberarla toda. Piense que la emisión de energía es algo similar a cocinar.
Por muy antiadherentes que sean sus cacerolas, siempre queda algo en ellas
que hace necesario limpiarlas.
La
energía mágica, si se deja abandonada a su suerte, finalmente morirá por no
ser alimentada con reservas de energía nueva, pero entretando puede ser muy
perjudicial. Por haberlo vivido, estoy en condiciones de decirle que son
situaciones que de ninguna manera querrá provocar. La energía mágica
incontrolada puede hacerle sentir nerviosismo y desasosiego y quedar
rondando su casa, dándole la sensación de estar acosado. También puede
volverse contra usted si cae en algún rincón de su casa en el que las pautas
de energía son negativas, por ejemplo donde ha habido una discusión, y
entonces llegará a estar cargada negativamente y errará libremente por la
vivienda, buscando un sitio para asentarse.
Afortunadamente, la solución es simple. ¡Basta con descargar la energía en
la tierra! El modo más fácil y popular de descargar la energía en la tierra
es colocar las manos planas sobre la tierra o el suelo mientras visualiza la
energía excedente saliendo de usted. Esto sólo le robará treinta segundos de
su tiempo y puede ahorrarle muchos líos a largo plazo.
También puede descargar la energía hacia la tierra a través de la planta de
los pies, descalzo o con zapatos. Simplemente siga el mismo procedimiento
que utilizaría para las manos. Igual que con las manos, coloque los pies
planos sobre el suelo y visualice la energía excedente bajando hacia sus
pies y saliendo de usted.
Recuerde que las operaciones mágicas tienen lugar en última instancia en la
mente y puede descargar con éxito la energía hacia la tierra aun cuando esté
en un avión a diez mil metros de altura sobre la superficie del planeta.
Desde su posición sedente, lleve toda la energía excedente hacia sus
chakras. Mentalmente atraiga un haz de energía purificadora desde encima de
usted y permítale que entre en su chakra de la coronilla y se filtre a
través de él hasta su centro de la raíz. Mientras desciende, véalo llevarse
toda la energía excedente, dejando cada chakra limpio, abierto y sereno.
Permita que el haz continúe saliendo a través del chakra de la raíz y que
descargue en las profundidades de la tierra debajo de usted. Mantenga la
visualización hasta que tenga la seguridad de haber expulsado toda la
energía excedente.
MOMENTOS EN
LOS QUE NO DEBERÍAN PRACTICARSE LAS HABILIDADES MÁGICAS:
Aun
cuando he tratado de poner énfasis en el hecho de que, si se realiza de
manera apropiada, la magia no consumirá sus reservas de energía hasta un
nivel serio, ello requiere cierto esfuerzo, que a veces puede resultar
agotador en sí mismo. Así como no saldría a correr un maratón si estuviese
soportando una gran tensión o se sintiese enfermo, tampoco debería abusar de
su organismo al que se han exigido ya mucho sometiéndolo a un esfuerzo
mágico.
Es
prudente evitar el trabajo mágico agotador cuando esté enfermo, cansado,
furioso o bajo tensión extrema. Cuando esté enfermo o cansado no se hallará
en condiciones de pensar y centrarse de manera apropiada, y los centros de
energía de su cuerpo estarán fuera de equilibrio cuando trabajen para
curarle. No es necesario que los fuerce innecesariamente con la práctica
mágica. Cuando esté furioso no atraerá energía positiva, sino negativa, y no
querrá contraer la costumbre de trabajar con energías negativas. Estas
energías pueden parecer muy poderosas y llegar a ser adictivas, pero al
final son contraproducentes para sus objetivos.
Las
artes mágicas deberían enfocarse siempre desde una perspectiva holística,
con el cuerpo y la mente equilibrados, y una actitud positiva de "no hacer
daño a nadie". Sólo entonces la recompensa será un resultado que valga la
pena.
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