Edgar Cayce (1877-1945)
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Información extraída de
internet.
Adaptación: Juan
Carlos Baruque y Jesús Ángel Rio. |
Edgar Cayce nació el 18 de
marzo de 1877, cerca de Hopkinsville en el estado de Kentucky. Se crió en un
ambiente rural y familiar a finales del siglo XIX, rodeado de una sociedad
muy religiosa, y Edgar no era menos, disfrutaba con la Biblia y su sueño era
ser médico misionero, aunque no como él lo esperaba, si llegó a conseguirlo.
Ya cuando contaba con siete años, contó a sus padres que tenía
visiones y poderes mentales, y que incluso hablaba con su difunto abuelo,
sus padres no lo creyeron y ante la imposibilidad de compartir sus
pensamientos, se refugiaba en la sagrada Biblia, libro que leyó un vez por
año, llegando a llenar su vida por completo. Cuentan que una noche, se le
apareció un ser luminoso, un ángel, que le pregunto que era lo que más
deseaba en su vida, y el contestó que deseaba ayudar a los demás y asistir a
niños y enfermos durante toda su vida.
Pero no era lo único que le sucedía, su vida estaba llena de
novedades que el pronto notaba que no eran normales, a los demás no le
sucedía nada parecido, y él de forma madura las asimilaba en silencio. Como
cuando se quedó semidormido encima de un libro mientras intentaba estudiar,
y se dio cuenta que podía memorizar los temas del colegio mientras dormía.
Al despertar podía recitar el contenido entero del libro fuera cual fuera su
complejidad, no importaba en absoluto. Esto le supuso muchas ventajas en sus
estudios, que tuvo que abandonar a los dieciséis años para ayudar a su
padres económicamente.
Un año después se traslada a Hopkinsville, donde trabaja como
librero y acaba conociendo a Gertrude Evans, de quien se enamora meses más
tarde. Pronto deciden casarse y formar una familia, en cuanto Edgar tuviera
suficientes recursos económicos para poder realizar su sueño.
Edgar al poco tiempo contrajo una afonía que no le permitía hablar
y de la que no se conocía cura alguna. Pero al poco tiempo, llegó al pueblo
un famoso hipnotizador llamado Hart, al conocer la dolencia de Edgar, acepto
tratar su enfermedad.
Y así fue, lo hipnotizó e hizo creer a su mente que recobraría la
voz, y de hecho mientras estaba Edgar estaba bajo la influencia de la
hipnosis, su voz sonaba normal, sin rastro de afonía. Pero cuando se
despertó su voz volvió a mostrar los mismos síntomas de afonía que antes.
Por lo visto, su cerebro no respondía a la sugestión post-hipnótica de
continuar hablando claramente después de la sesión.
El tratamiento pasó a manos de un hipnotizador autodidacta, Al
Layne. Este no optó por la sugestión y le preguntó durante la sesión cual
era su dolencia y cómo debía curarla, entonces Edgar sorprendió a todos los
allí presentes, cuando él mismo dijo, que era un trastorno psicológico que
producía efectos físicos, incluso recomendó que mientras estaba inconsciente
se le sugiriera que intensificara la circulación sanguínea en las zonas
afectadas. Layne respetó las instrucciones. De pronto, el pecho y el cuello
de Edgar se tornaron de un color rojo intenso y aumentó la temperatura al
tacto. Así permaneció durante un rato, y después ordenó que antes de
despertar se le dijera que regulara la presión sanguínea. Edgar despertó
totalmente curado de la dolencia sufrida durante el último año.
Edgar no conocía nada sobre la medicina pero sin embargo fue el
profeta norteamericano del siglo XX. Pronto se dio cuenta de que poseía el
don de la clarividencia. Previó las dos guerras mundiales y las numerosas
catástrofes que ocurrieron.
Edgar, en sueño hipnótico, veía perfectamente el interior del
cuerpo humano y hacía diagnósticos tan precisos que sus amigos médicos
recurrieron a él en muchas ocasiones. Edgar, dormido y en estado de
desdoblamiento efectuaba sus clarividencias y su esposa anotaba todo cuanto
decía.
En ocasiones ayudaba a la gente, bastaba con que se le dijese el
nombre de la persona y el lugar donde se hallaba, no importaba la distancia,
y Edgar Cayce hablaba sobre ella desvelando todas sus dolencias, luego su
mujer pasaba a máquina todo lo anotado, se le enviaba el original a la
persona y Edgar se quedaba la copia para archivarla.
Pero en la última parte de su vida, no solo se dedicó a curar a los
enfermos, sino que también pudo comprobar que tenía verdaderos poderes de
videncia tanto del pasado como del futuro de las personas.
Con los años se ampliaron sus aptitudes psíquicas, en una ocasión,
salió corriendo de la habitación donde se encontraba totalmente angustiado
porque acababa de ver a tres jóvenes soldados, en los que estaba pensando,
que no regresarían de la guerra.
También distinguía las auras, esta energía desprendida de los
cuerpos vivientes, le permitía ver el estado físico y mental de las
personas.
En 1944 debilitado y cansado, hizo su última lectura, el cansancio
pudo con él, y tuvo una parálisis y en 1945 perdió la vida, dejando tras de
él una gran fama por la cantidad de seguidores que obtuvo.
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