8 de octubre del 2020

COVID19: ‘Un nacionalismo de vacunas’

Podrían enfermar la población

China: el núcleo del coronavirus. El foco de inicio del que partió la ya dudosa pandemia, y en donde finalizó sin necesidad de medidas tan duras como las instauradas en España… Y sin una vacuna. Imagen: unmundomisterioso.com

Sin embargo, en Occidente se ha producido el efecto contrario. Desde marzo en adelante, países como EEUU y Rusia han luchado por hacerse un hueco en la carrera por tan ansiado remedio. En el caso de Donald Trump, y pese a que una vacuna necesita años para desarrollarse, ha afirmado finiquitarla incluso “antes de final de año” -casualmente coincidente con el período electoral-, incluso comparó la iniciativa con el Proyecto Manhattan para desarrollar armas nucleares, bautizándola como ‘Operación Velocidad Endiablada’. Ya de por sí el presidente de los EEUU ha sido el centro de todas las miradas durante la pandemia debido a las controvertidas medidas anticovid, lo que añadió intensidad al tema. Paralelamente, no pueden pasar desapercibidos la compra masiva de remdesivir o el acuerdo firmado con Moderna por cien millones de dosis del candidato a la vacuna.

Rusia por su parte anunció en septiembre una vacunación masiva en la población, aunque el señor Ginzburg (director del Centro de Microbiología y Epidemiología Gamaleya y quien desarrolló la primera vacuna registrada en el país contra la enfermedad) aclaró que quizá podría comenzar con algún retraso “debido a que la mayor parte de las vacunas ya producidas se empleará en los estudios. Luego, el resto de destinará a los ciudadanos. El retraso puede ser de dos o tres semanas, quizás un mes”. Las expectativas esperanzadoras fueron destruidas cuando un grupo de científicos dudó Imagen: unmundomisterioso.com de sus estudios, afirmando que los resultados están manipulados.

Otras potencias como China y Reino Unido también están midiendo el poder de sus capacidades científicas e invirtiendo lo necesario para encontrar la tan suspirada vacuna, pero, ¿quién coordina este proyecto mundial? El ‘grupo secreto’ comienza poco a poco a desvelar su identidad: conocido como DSMB, sus miembros son los únicos que conocerían los entresijos de las pruebas clínicas que se están realizado alrededor de las vacunas. La confidencialidad del tema levanta las sospechas entre los ciudadanos de que la integridad de sus componentes sea de imprecisa veracidad, pues particularmente los españoles no pueden olvidar del fraude que supuso el inexistente Comité de Expertos.

Que el Marketing y la Publicidad sean dos gestantes de dudosas necesidades todavía es algo que continúa debatiéndose: “La diversificación de los sentimientos provoca una necesidad a través de los deseos” argumenta una postura negativa “Llegados a este punto, podemos concluir que -por una simple causa lingüística y semántica- es imposible que la publicidad cree nuevas necesidades, ya que éstas son una característica esencial del ser humano, ya están definidas y no pueden crearse ni destruirse”.


Un ‘nacionalismo de vacunas’

¿Hay un interés comercial?

Para Richard Hass, “los gobiernos se están posicionando y las razones son obvias. Los líderes tienen la presión de proveer las dosis a sus propios ciudadanos”. Defiende que una posible solución sería un “acuerdo global”: “Un gobierno responsable intentaría Imagen: unmundomisterioso.com llegar a un acuerdo como si se tratara de una póliza de seguro. Un acuerdo bajo el cual las partes se comprometen a compartir una dosis significativa de la vacuna, incluso aunque no la hayas desarrollado (…) Para eso se necesita un acuerdo global, donde los gobiernos acuerdan un mecanismo para compartir las vacunas. Por ejemplo, cada gobierno se compromete a quedarse con la mitad de las vacunas y compartir la otra mitad con el resto del mundo”.

Pero, ¿habría un interés comercial? Reino Unido ha firmado acuerdos con varios potenciales proveedores: AstraZeneca, Pfizer y BioNtech, y la firma Valneva. De la misma manera, EEUU también tiene gigantescos contratos con compañías como Pfizer y BioNTech; Moderna y Johnson and Johnson; AstraZeneca, y Novavax Y, por su parte, magnates como George Soros han invertido en acciones de farmacéuticas cantidades exorbitantes. El ‘nacionalismo de vacunas’ se asemeja a una competencia más que a la guerra pero… ¿Competencia por el bienestar social o por algo más egoísta?

Las últimas informaciones nos empujarían a pensar que quizá esa carrera por la vacuna sea más dañina que beneficiosa. Primero porque se estaría creando en un tiempo récord algo que requiere de una minuciosa dedicación y, segundo, porque ya de por sí resultaría ineficaz: Imagen: unmundomisterioso.com “El Covid-19 leve es mucho más común que el Covid-19 severo, por lo que es probable que la mayoría de los datos de eficacia se refieran a la enfermedad leve. Pero no hay garantía de que la reducción del riesgo de Covid-19 leve también reduzca el riesgo de Covid-19 moderado o severo” se expone en una publicación de Peter Doshi. “La razón es que la vacuna puede no funcionar igual de bien en poblaciones frágiles y otras poblaciones de riesgo (…) Este es el caso de las vacunas contra la gripe, que reducen el riesgo de enfermedad leve en adultos sanos. Pero no hay pruebas sólidas de que reduzcan el número de muertes, que se producen en gran medida entre las personas mayores. De hecho, los aumentos significativos de las tasas de vacunación en los últimos decenios no se han asociado con reducciones de las muertes (…) Incluso si se permite que los estudios superen sus análisis provisionales, detener un ensayo de 30.000 o 44.000 personas después de sólo 150 casos más o menos de Covid-19 puede tener sentido estadístico, pero desafía el sentido común. Dar una vacuna a cientos de millones de personas sanas basándose en datos tan limitados requiere un verdadero salto de fe”.

Finalmente, además de los numerosos artículos que han hablado de los efectos secundarios de la vacuna (sus voluntarios aseguran quedarse ‘hechos polvo’), sus daños irían más allá: el médico genetista e ingeniero molecular, Dr. Luis Marcelo Martínez, advierte que las vacunas sintéticas contra el Covid-19 están diseñadas para modificar el genoma humano a través del “silenciamiento” de la Enzima ACE2, relacionada con la fertilidad humana. Esta afirmación, muy llamativa, no resulta disparatada si tenemos en cuenta otras investigaciones como la de Jane Bürgermeister, quien habló de cómo Baxter, la OMS y la ONU ‘esparcieron la gripe porcina AH1N1’ en 2009.


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ESCRITO POR

Alba Lobera

EDITADO POR

JCBaruque Hernández

8 de octubre del 2020

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