JOSHUA ABRAHAM NORTON

Emperador de los Estados Unidos

Oyes la Emisora del Misterio MYR


Emperador de San Francisco

En uno de los famosos capítulos de una serie norteamericana llamada Bonanza (los que ya pintamos canas la recodamos bien) apareció un extraño personaje llamado Norton y que decía ser el Emperador de San Francisco, y por ende de todos los Estados Unidos. No solo eso, también decía ser el que había ideado el famoso puente colgante Golden Gate. Sí, lo sé, se trataba de una serie de ficción, pero ese extravagante personaje fue tan real como lo fue el propio Michael Landon, el protagonista de la serie. Veamos su historia.

Imagen: unmundomisterioso.com Joshua Abraham Norton nació en Inglaterra en 1815 (sobre su fecha de nacimiento existe diversa controversia. Algunos lo sitúan en 1511, otros en 1815 y otros en 1818, 1819... Yo utilizo el término medio). Imagen: unmundomisterioso.com Se sabe que a los dos años de edad su familia emigró a Sudáfrica. Al fallecer su padre recibió una suculenta herencia con la que decidió, en 1849, emigrar a San Francisco (California) buscando hacer fortuna como hombre de negocios, algo que en parte logró, pero la avaricia le llevó a la ruina total. Él, por su parte, achacó aquella desgracia a las vicisitudes de los sistemas legales y políticos de los Estados Unidos. Y fue en esos momentos cuando también, no se sabe bien por qué, pero tal vez debido al tremendo estrés que sufrió tras perder toda su fortuna, algo ocurrió en su cabeza. ¿Enloqueció? Eso parece, pues tras aquello mandó a la redacción del rotativo San Francisco Bulletin un texto en el que, nada más y nada menos, se autoproclamó como Emperador de los Estados Unidos… ahí es nada. Esto decía el texto:

A petición, y por deseo, perentorio de una gran mayoría de los ciudadanos de estos Estados Unidos, yo, Joshua Norton, antes de Bahía de Algoa, del Cabo de Buena Esperanza, y ahora por los pasados 9 años y 10 meses de San Francisco, California, me declaro y proclamo emperador de estos Estados Unidos; y en virtud de la autoridad de tal modo investida en mí, por este medio dirijo y ordeno a los representantes de los diferentes Estados de la Unión a constituirse en asamblea en la Sala de Conciertos de esta ciudad, el primer día de febrero próximo, donde se realizarán tales alteraciones en las leyes existentes de la Unión como para mitigar los males bajo los cuales el país está trabajando, y de tal modo justificar la confianza que existe, tanto en el país c omo en el extranjero, en nuestra estabilidad e integridad.

NORTON 1, Emperador de los Estados Unidos.


Protector de México

Obviamente el San Francisco Bulletin publicó aquello en tomo de humor. Posteriormente, Norton agregó la coletilla de “Protector de México” a su título de Emperador en otras de las muchas cartas que envió a dicho periódico.

Imagen: unmundomisterioso.com En aquellas cartas, Norton publicó incluso varios decretos sobre temas relacionados con el control del Estado, e incluso ordenó la disolución del Congreso de los Estados Unidos el 12 de octubre de 1859, donde dejó por escrito lo siguiente:

El fraude y la corrupción previenen un expresión justa y apropiada de la voz pública; esa violación directa de las leyes ocurre constantemente, ocasionada por la muchedumbre, los partidos, las facciones y bajo Imagen: unmundomisterioso.com influencia de sectas políticas; el ciudadano no tiene esa protección y propiedad personales a las que tiene derecho... En vista de que un grupo de hombres que se llaman a sí mismos Congreso están ejerciendo en este momento en la ciudad de Washington, violando el edicto imperial del 12 de octubre, se declara abolido y que este decreto debe ser cumplido a cabalidad. Entonces, se le ordena al comandante en jefe de las fuerzas militares, general Scott al momento de terminado este decreto, al mando de las fuerzas necesarias desalojar las salas del Congreso.

El caso es que los habitantes de San Francisco se acostumbraron a aquellas proclamas de aquel extraño vecino, al que bien por compasión, simpatía o curiosidad, le seguían el juego... lo que no hacía sino aumentar el delirio de Norton, quien ya se autodenominaba como Norton I.

Durante los siguientes años, Norton I continuó lanzando sus delirantes proclamas. Algunas tan increíbles como un sistema de impuestos por el que los tenderos debían pagarle de 25 a 50 centavos semanales y los bancos 3 dólares, o la de imponer una multa de 25 dólares a todo aquel que osara llamar a la ciudad como Frisco en lugar de San Francisco, entre otras tantas chorradas... Pero hubo una propuesta que podríamos calificar como de visionaria, y era la de construir un puente colgante en el mismo lugar donde más tarde se erigió el famoso Golden Gate.


Moneda propia

A la población aquel pobre hombre le caía bien. Incluso llegó a emitirse billetes del Gobierno imperial de Norton I, que, agárrense, fueron admitidos en todos los locales de San Francisco.

Imagen: unmundomisterioso.com Se dice incluso que llegó a cartearse con la reina Victoria de Inglaterra. También se cuenta que por las tardes solía pasear por las calles seguido por sus dos grandes perros llamados Lázaro y Bummer, correspondiendo con toda seriedad a las muestras de reverencias que las gentes le hacían por las calles a los que él consideraba sus súbditos, o que se ponía a inspeccionar las alcantarillas o a comprobar si los horarios de los autobuses se cumplían o no... Incluso, para evitar que sus súbditos le acusaran de pertenecer a una secta u otra, iba cada domingo a una iglesia diferente. Era tal su influencia entre la población que una vez apareció en medio de una gran masa de manifestantes indignados con su situación laboral y que se puso encima de una caja y se puso a cantar ante el asombro de todos. El caso es que logró que la enfurecida multitud se calmase y que se pusieran a cantar y a reír con él. Aquello debió ser grandioso...

En total, Norton I “gobernó” en San Francisco durante 21 años, hasta que falleció en 1880. Una muestra del cariño que despertaba entre sus ciudadanos es que al funeral acudieron cerca de 30.000 personas. Imagen: unmundomisterioso.com Algo así como un funeral de estado.

Se dice que, al día siguiente de su funeral, el 11 de enero de 1880, ocurrió un eclipse de sol, como si el propio astro rey quisiera mostrar sus condolencias.

Esto fue lo que puso su necrológica:
«El Emperador Norton no mató a nadie, no robó a nadie, no se apoderó de la patria de nadie. De la mayoría de sus colegas no se puede decir lo mismo.»

Jorge Barroso Castilla


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