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Historia de la musicoterapia

¿ Adaptación: Juan Carlos Baruque y Jesús Ángel Rio.

    La musicoterapia hace uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas para conseguir diferentes resultados terapéuticos directos e indirectos a nivel psicológico, psicomotriz, orgánico y energético.

   Dentro del marco general de la musicoterapia existen muchas tendencias, escuelas y direcciones de aplicación. Existe por ejemplo:

   la musicoterapia ambiental, encargada de diseñar espacios sonoros amables, acogedores y tranquilizantes en salas hospitalarias y lugares de concentración pública.

   la MIT (Terapia de Entonación Melódica), desarrollada en el hospital de veteranos de Boston, importante centro de investigación neuropsicológica, para ayudar a recuperar el habla a enfermos que por causas diferentes (tumorales, circulatorias), la han perdido.

   A nivel de estimulación psicomotriz temprana y dentro de los programas educativos regulares y especiales, se utiliza ampliamente la musicoterapia para facilitar el aprendizaje e inducir la coordinación.

   Hay una clase de musicoterapia más sutil, que utiliza tonos puros, frecuencias particulares que hacen parte de un código específico de información que estimula puntos o zonas del cuerpo físico o del campo energético humano, para equilibrar funciones orgánicas o psicológicas concretas.


   Está demostrado experimentalmente que la música y sus componentes fundamentales (Estructuras rítmicas, escalas, tonos, etc), producen patrones de actividad eléctrica cerebral coherente. Ello se traduce en una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro, no sólo como rector de los procesos cognitivos, sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.

   Las medicinas "vibracionales", han recalcado la importancia de la información electromagnética y su utilización como lenguaje terapéutico dentro del sistema orgánico. Los sonidos son frecuencias electromagnéticas susceptibles de ser utilizadas de manera análoga a las que son utilizados los colores en la cromoterapia.

   Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos en la depresión o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor. También podemos utilizar trozos musicales para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física.

   La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto. Dentro del espectro de la sintergética y las terapias "vibracionales", puede ser fundamental el uso del sonido puro o de acordes armónicos o inarmónicos para la movilización de energías particulares con efectos orgánicos concretos.

música y respiración

 

   Ante todo es un proceso rítmico. El patrón general humano es de 25 a 35 respiraciones por minuto (aunque para algunos autores sea menos de 20). Un promedio bajo, profundo y sostenido contribuye a calmar, controlar emociones, estimular el pensamiento y generar un mejor metabolismo del cuerpo. Al contrario, una respiración rápida nos puede llevar a pensamientos dispersos, conductas impulsivas, a cometer errores y sufrir accidentes. Así, música de altos niveles, más de 60 "golpes" por minuto, produce malos efectos, de la misma manera en que una dieta desordenada produce mala salud.

   El corazón humano está particularmente sintonizado con la música, así las pulsaciones responden a todas las variables musicales como:

   De tal manera que un ritmo rápido hace rápido el palpitar y uno lento lo baja de ritmo. Por ello los ritmos lentos crean menos tensión y estrés, calmando la mente y ayudando al cuerpo a "ayudarse a si mismo". La música es pues un calmante natural. Pero lo opuesto también es cierto; ritmos fuertes pueden darnos energía y activarnos casi hasta el daño físico. Un artículo  de la Universidad del Sur de California, EUA, sobre la presión sanguínea llevado a cabo por el Dr. Shirley Thompson venía a decir que excesivo ruido, como el creado por la música rock, altera hasta un 10% la presión arterial. Aunque aún no está bien entendido como es el mecanismo, si se sabe que dos potentes hormonas, la adrenalina y la noradrenalina, son las responsables.

    El tono y la flexibilidad del sistema muscular es poderosamente influenciado por el tono, el sonido y la vibración musical, tal como fue demostrado por el profesor Olav Skilie en Noruega. La música con frecuencias entre 40-66 hertz, reduce la tensión muscular y relaja a los niños. Hoy en día este efecto se conoce como Terapia Vibro-acústica, de gran poder curativo en procesos de dolores musculares.

   La música alta o ruidosa puede elevar en varios grados la temperatura corporal mientras que la suave y de cadencioso ritmo, puede diminuirla.

   Las endorfinas, los sedantes naturales del cerebro, son hoy en día una de las sustancias más estudiadas por la bioquímica moderna. El Centro de Investigaciones de Stanford California, encontró que la euforia experimentada mientras escuchaban música los sujetos de estudio y la "sanación química" creada por el gozo y las emociones producidas por la riqueza musical de ciertas piezas de películas, cantos religiosos y cuartetos, produjeron estados de anestesia al dolor y mejoraron el sistema inmune. Estos experimentos también hallaron que las inyecciones de Naloxona, una droga bloqueadora de las endorfinas, interrumpía la sensación tranquilizante de escuchar música.

   Un estudio de la Universidad del Estado de Michigan reportó que escuchar 15 minutos de música, incrementaba los niveles de Interleukina 1 en la sangre e 12,5 a 14%. Las interleukinas son sustancias que aparecen en la adecuada respuesta del sistema inmune.

   Mucho se especula actualmente acerca de una reacción conocida como el Efecto Mozart, sin embargo y a pesar de la múltiple propaganda que se ve y se escucha, no está claro para muchos en que consiste, para que sirve, por qué sirve o los verdaderos alcances de este fenómeno.

   El poder de la música de Mozart obtuvo la atención del público a través de una investigación innovadora desarrollada en la Universidad de California hacia mediados de los noventas. En el centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en Irvine, un equipo de búsqueda empezó a evaluar los efectos de Mozart en estudiantes de colegio y niños. Frances H. Rauscher, Ph.D. y sus colegas condujeron un estudio en el cual treinta y seis estudiantes no graduados del departamento de psicología alcanzaron entre 8 y 9 puntos más en el Spatial IQ Test (parte de la escala de inteligencia Standford-Binet) después de escuchar por 10 minutos la Sonata para dos pianos en D Mayor (K.448) de Mozart.

   Sugiere Gordon Shaw, un médico teórico y uno de los investigadores de Irvine que, la música de mozart,  puede "calentar el cerebro". Sospecha que esta música compleja facilita ciertos patrones de complejos neuronales envueltos en altas actividades cerebrales como las matemáticas y la lógica.

   Por otro lado, los científicos proponen que escuchar Mozart ayuda a "organizar" los patrones de descarga de las neuronas en la corteza cerebral, especialmente fortaleciendo los procesos creativos del hemisferio derecho asociados con razonamiento espacial temporal. El escuchar música, concluyen ellos, actúa como un ejercicio para facilitar las operaciones asociadas con funciones cerebrales elevadas.

   Se fundó como resultado de la unificación de la Asociación para la Terapia con Música (fundada en 1971) y la Asociación Nacional para la Terapia Musical (fundada en 1950), la Asociación Americana para la Terapia Musical cuya misión es promover la conciencia pública de los beneficios del tratamiento con música y aumentar el acceso de las personas a la música de calidad. Esta entidad prepara a especialistas en el área con idoneidad como terapistas, de la misma forma en que existen profesionales en terapia física y ocupacional. Poseen, no solo un soporte científico amplio, sino además el apoyo gubernamental y una credibilidad social aunada por los resultados de su trabajo.

   En múltiples lugares y con mayor intensidad, el auge de la música como terapia adyuvante o alternativa en el manejo de numerosas entidades patológicas ha superado fronteras y posicionado su valor entre todos nosotros, de ello deriva mi interés de propender bienestar a muchas personas con la selecciones musicales que pongo a su consideración.

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estudios y beneficios

   La músicoterapia no sólo es útil en caso de enfermedades.  Por ejemplo, también se ha usado como parte de la preparación de las embarazadas.  En estos casos produce una actitud mental positiva, ayudando a la relajación; requiriéndose así menos medicamentos.

   De este modo, la música se ha convertido no solamente en fuente de placer sino también en fuente inagotable de salud y bienestar.

   Varios estudios han demostrado que la música tiene la capacidad de reducir la ansiedad y la sensación de dolor.  En un estudio con 38 pacientes que llegaron a una sala de emergencia presentando heridas que requerían de sutura. Se dividió a estos en dos grupos.  Uno de los grupos escuchó música mientras era sometido a los procedimientos quirúrgicos.  Se encontró que los pacientes de este grupo informaron sentir menos dolor durante la intervención quirúrgica que el grupo que no escuchó música.

   Recientemente se ha estado empleando la músicoterapia como un medio de aliviar la ansiedad de pacientes que han de ser sometidos a algún procedimiento quirúrgico.  Se ha encontrado que los pacientes que escuchan música antes, durante y después de su cirugía sienten menos dolor y ansiedad, requieren menos medicamentos y se recuperan con mayor rapidez.  La música aparentemente funciona bloqueando los sonidos típicos de una sala de operaciones que provocan ansiedad en los pacientes. En un estudio reciente se encontró que por medio de la música en la sala de operaciones se logró una reducción de un 50% en la cantidad de sedantes requeridos.  En otro estudio se estimó que la música es tan efectiva como 2.5 miligramos de Valium.

   La música es también utilizada terapéuticamente en los pacientes del mal de Alzheimer.  Se ha encontrado que estos pacientes se benefician tanto al escuchar como al hacer música. 

   Los beneficios de la musicoterapia para estos pacientes son varios.  Puede mejorar sus estados de ánimo y reducir la necesidad de medicamentos.  También puede estimular partes del cerebro ayudando a evitar o retardar el deterioro de las mismas.

   En un estudio llevado a cabo en China con 76 pacientes esquizofrénicos se encontró que luego de un mes de de terapia musical los pacientes mostraban menos síntomas. Mejoraron en su capacidad comunicativa y mostraron mayor interés en actividades externas.

   La musicoterapia puede ayudar a las personas que padecen de estados depresivos.  En un estudio  llevado a cabo con 30 ancianos que padecían de este desorden se examinaron los efectos de la terapia musical sobre sus estados anímicos.  Se encontró que los pacientes que se sometieron a la terapia que consistía en sesiones semanales llevadas a cabo en su propia casa, obtuvieron mejores puntajes en pruebas estandarizadas de depresión.  Por otra parte, estos pacientes también informaron sentir menos tensión nerviosa, un mejor estado de ánimo y una mayor autoestima que los que no recibieron la terapia musical.

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efectos fisiológicos

 

   Hoy sabemos que la música tiene una serie de efectos fisiológicos.  La música influye sobre el ritmo respiratorio, la presión arterial, las contracciones estomacales y los niveles hormonales.  Los ritmos cardiacos se aceleran o se vuelven más lentos de forma tal que se sincronizan con los ritmos musicales.  También se sabe que la música puede alterar los ritmos eléctricos de nuestro cerebro.

   Si uno cierra los ojos por un minuto y escucha al mundo  oye  bocinas, martillos, gotas de lluvia, niños riendo, una orquesta sinfónica, etc. La terapia musical sostiene que lo que uno escucha puede afectar la salud positiva o negativamente. El sonido puede ser un gran sanador.

   Los terapistas musicales utilizan el sonido  para ayudar con una amplia variedad de problemas médicos, que van desde la enfermedad de Alzheimer hasta el dolor de muelas.  Los investigadores han encontrado evidencias de la habilidad de la música para disminuir el dolor, mejorar la memoria y reducir el estrés.

 
  • Dos Explicaciones


   Hay dos interpretaciones alternas de la terapia musical. Ambas pueden ser correctas.

  •    La primera sostiene que la música tiene algún efecto positivo sobre nuestro sistema nervioso. Esta interpretación se origina en un estudio en la Universidad de California, que demostró que los niños que se exponen a la música de Mozart  antes de una prueba de inteligencia, demuestran un mejoramiento en la puntuación, al ser comparados con un grupo control. Los investigadores concluyeron que la música de Mozart, que es básicamente una serie de variaciones complejos y brillantes sobre temas sencillos, activa unas vías neurológicas que resultan en un mejoramiento en la capacidad intelectual, demostrada en una prueba. Aunque este efecto es pasajero.

    Algunos investigadores lo interpretan en el sentido de que cierto tipo de música logra unos cambios favorables en el cerebro de las personas que la escuchan.  Hay investigadores que sospechan que la música, cuando se introduce a edades sumamente tempranas, puede tener efectos favorables permanentes sobre el sistema nervioso.

 

  • La otra posibilidad es que la música actúe meramente como una distracción.  Se sabe que la distracción puede tener efectos favorables sobre la percepción del dolor.  El dolor se agrava mientras más pensamos en el mismo, por lo que cualquier cosa que desvíe nuestra atención puede hacer que nuestra sensación de dolor disminuya. Ciertamente la música puede actuar distrayéndonos y apartando nuestra atención de eventos desagradables.  Sin embargo, según muchos estudiosos del tema esto no es todo,Aparentemente también tiene la capacidad de evocar sentimientos y estados de ánimo que pueden ser de gran ayuda para controlar no sólo el dolor sino el temor y la ansiedad que le acompañan y que exacerban la percepción del mismo. Esta noción parece simplista. La idea de que las terapias de distracción tienen un efecto en  aliviar el dolor y que también impedirían el pensamiento acerca de cualquier cosa no es completamente cierta. Muchas personas trabajan y estudian mejor con un trasfondo musical.

   La música, usada de la forma correcta parecer tener un efecto que no es meramente el efecto del ruido. Probablemente hay una explicación neurológica a los efectos de la música. Puede que no sea un lenguaje universal, pero ciertamente es un modificador universal de los estado de ánimo.  Desde el momento en que la civilización desarrolló alguna forma de idioma musical la ha utilizado como un método para tranquilizar. El uso de sonidos suavizantes parece ser tan necesario a nuestro organismo como cualquier vitamina.

 

  • La Mejor Música.


   Según E. Thayer Gaston, ex-director del departamento de terapia musical de la Universidad de Kansas, la mejor música para propósitos terapéuticos es la que provee variaciones sobre un tema familiar, ya que estamos hechos para reaccionar a los estímulos noveles, siempre y cuando estos no sean demasiados. 

   Una pieza musical que sea totalmente novedosa puede tener como resultado el que la persona que la escucha pierda la atención.  Igual sucede si por el contrario la música es demasiado familiar.

   Muchas veces, estando enfermos o cuando pasamos por estados anímicos difíciles, encontramos que no respondemos como quisiéramos a la música que siempre nos ha gustado, Y es que los cambios que la enfermedad causa en nuestro organismo nos hacen responder de modo distinto a la música.  Un ejemplo relacionado es el de una persona que se siente deprimida; La mayoría pensaría que lo que esta necesita es música alegre y animada.  Sin embargo, probablemente esta música esté tan alejada de sus sentimientos presentes, que en lugar de levantarle el ánimo lo que haga es ir a peor. 

   Lo más recomendable es empezar por escuchar música que refleje un estado de ánimo similar al que la persona está sintiendo.  Esta música resonará con esa persona y hará contacto con la misma de un modo afín y ayudará en su estado anímico.

Para mayor información o comentario dirigirse a:      

Juan Carlos Baruque Hernández

Jesús Ángel Río Fernández

 

 

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