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Vida después de la vida

Más allá del cuerpo físico

Parte fundamental del ser humano es aferrarse a la idea de que su ego, ese yo interno y consciente de que lo que es y siente más allá del físico, trascenderá el tiempo y el espacio tras la muerte y desaparición del cuerpo material. Quizá sea por ello que muchas personas enfoquen su miedo a dejar de ser y de sentir aprisionándose en la fe en una vida después de la muerte.

¿Qué sucede después de la muerte? ¿Hay otra vida más allá de ésta? ¿Es posible un contacto con el más allá?

Estas y otras preguntas han sido formuladas desde el principio de los tiempos. Desde que el hombre reconoció su finitud y lloró por los seres queridos que habían partido de este mundo. Se conocen rituales fúnebres en la antigüedad en los que se dedicaba especial atención al tránsito del ser humano a la hora de la llamada muerte. Pero esta muerte según la entendieron no era más que un momento de transición entre el estado material al otro más inmaterial o invisible. Igualmente se tenía en cuenta que el ser humano podía cambiar de estado, pero no moría su conciencia.

Los positivistas

En la actualidad, el materialismo y la confusión religiosa hace que el ser humano no se pueda apoyar en una creencia en particular y sostener su enfoque mental en posibilidades que trascienden el mundo material.

Se ha llenado de dudas y miles de preguntas surgen en momentos de desasosiego en la pérdida de un ser querido. Quizás haber puesto tanta esperanza en la ciencia positivista no ha hecho más que despojar de las mismas esperanzas a la humanidad que no se resigna a ser solamente un organismo funcional mientras le dura la capacidad de organización corporal.

Todo en la naturaleza está animado por una energía que llamaremos espíritu, pero ese espíritu no tiene los mismos tiempos que el organismo que insufla, por lo tanto puede desaparecer la materia pero la energía podría continuar con su existencia más allá del sostén físico que ocupó.

¿Adónde van después de este mundo?

El universo es muy grande e imposible de captar su inmensidad física con nuestros sentidos; es imposible captar la energía que lo anima. No existe solo una dimensión en la que podemos movernos, también el universo está compuesto de miles de dimensiones en las que se mueven entidades con conciencia. Entonces podemos decir que existe un sitio en el que van los seres desencarnados, aunque no siempre sea el mismo para todos. Hay que tener en cuenta que es la conciencia el punto de anclaje para todo el conjunto energético que conforma el espíritu humano en el tiempo que dura su encarnación en la tierra.

En el momento de la muerte se producen ciertos fenómenos no observables por las personas, salvo algunas excepciones que sí presienten o ven los procesos imperceptibles. Estos procesos comienzan con un repliegue de las energías corporales que se suman a los movimientos del alma que es arrastrada por la conciencia. La conciencia a su vez es jalonada hacia un nivel distinto al terrestre, es como si la fuerza que la animaba tira de un invisible cordón llevándola fuera del campo energético humano.

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Un suave tirón

El suave tirón de la conciencia hacia un nivel superior se produce en lo interior de la columna vertebral que funciona como puente para que las energías lleguen a través de los cordones nerviosos en su última función para retraer el ánima y conducirla como por un túnel hacia una salida. Esa salida se encuentra en la coronilla de la cabeza y personas que han tenido experiencias de "muerte clínica" relatan haber visto una luz impresionante, cálida, que no encandila ni hiere la visión, sino que parece tener vida propia y es allí donde se producen las visiones según las creencias religiosas o espirituales de las personas, es posible ver a Dios, a Jesús, a la Virgen, a un Ángel, todo depende de la conciencia que enfoca su atención sobre lo que en vida practicó y creyó, lo cual no nos debe sorprender ni tampoco tomarlo como una situación engañosa, es decir que no significa esto que sea como un placebo para el alma.

Un frío adormecedor

El espíritu de Dios se muestra a través de sus entidades servidoras en el momento del cambio de estado. Entonces la conciencia de la persona pasa por esos diferentes niveles y la sensación es la de elevación hacia la luz. Esto significa que ya el mundo material carece de una referencia inmediata pues los sentidos ya no lo conectan a este mundo. La primer sensación es la de frío, pero no un frío como el percibido en el invierno, sino como un frío adormecedor y que a la vez sostiene a la nueva conciencia.

Las energías que son arrastradas por la conciencia, luego son disgregadas y se diluyen como fibras de luz hacia el universo infinito, lo único que prevalece es la conciencia con su carga de experiencias, la que se dirige finalmente hacia la dimensión de donde salió, o sea a Dios.

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La luz al final del túnel

Un investigador británico ha recibido autorización ética para llevar a cabo un estudio a gran escala sobre las llamadas "experiencias cercanas a la muerte", que algunas personas parecen tener durante paros cardíacos. El Dr. Sam Parnia, de la Universidad de Southampton, Inglaterra, ya ha hecho un estudio piloto en el hospital general de esa ciudad, con 63 pacientes que fueron resucitados.

El estudio lo realizaron investigadores de la Universidad de Southampton. Por un breve tiempo, todos llegaron a estar clínicamente muertos: no respiraban, sus corazones se habían parado y sus cerebros parecían no funcionar. Cuatro de ellos informaron, en entrevistas realizadas poco después de haber sido resucitados, que habían tenido experiencias paranormales, como atravesar un túnel y reunirse con familiares muertos. Ninguno de estos pacientes tenía problemas psiquiátricos o era particularmente religioso, aunque todos habían recibido una educación cristiana. Tampoco parece que los medicamentos utilizados para resucitarlos puedan haber originado estas experiencias.

¿Vida después de la muerte?

"Algunas de esas personas pueden recordar detalles específicos de los intentos de resucitarlos", dijo el Dr. Parnia. -Algún tipo de conciencia debe haber estado presente, para que pudieran regresar y decirnos lo que les estaba pasando.- agregó. Según él, "esto podría implicar que la mente es una entidad separada del cerebro".

Parnia está tratando de obtener financiación para realizar un estudio mucho mayor, en 25 hospitales.

Eutanasia

Eutanasia "Desde el punto de vista científico, conocemos muy poco sobre el proceso de la muerte. Entonces, ¿cómo podemos tomar decisiones científicas sobre la eutanasia?", dijo el investigador. No creo que esta investigación vaya a ofrecer pruebas de que hay una vida después de la muerte.

Denis Cobell, miembro de la Sociedad Secular Británica -una asociación que promueve el ateísmo y afirma que "esta vida es la única de la que se tiene conocimiento y, en consecuencia, todos los esfuerzos humanos deberían centrarse en tratar de mejorarla"- cree que el estudio es interesante pero duda que pueda tener resultados convincentes. "Supongo que muchos de nosotros quisieran creer que la vida no se detiene y, si se ha perdido a un ser querido, quizás sea atrayente la idea de que se le podrá volver a ver", dijo. "Pero no creo que esta investigación vaya a ofrecer pruebas de que hay una vida después de la muerte", añadió.

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