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El Norte de Castilla

Jesús Ángel Río / Juan Carlos Baruque

Son muchas las veces que me he preguntado por qué me apasiona el mundo de lo insólito, de lo desconocido, del misterio. La verdad es que ya voy teniendo alguna respuesta pero creo que una serie de fenómenos paranormales de los que fui testigo en la adolescencia fueron la primera semilla que prendió, de tal forma que me dediqué a investigar ese mundo velado. De todas formas creo que la curiosidad es innata al ser humano.

Quién no se ha preguntado en alguna ocasión: ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Existe un Ser superior, creador de todo lo que nos rodea? ¿Qué hay más allá de la muerte? ¿Existen otras civilizaciones en el universo?
Buscando las respuestas a estas existenciales preguntas y con unas experiencias reconfortantes en ocasiones y en otras sobrecogedoras, he entrevistado a dos investigadores castellanos, apasionados en el mundo del misterio.
Jesús Ángel Río y Juan Carlos Baruque mantienen desde hace muchos años un estrecho vínculo de amistad y una pasión común: investigar el mundo de lo insólito desde la propia experimentación.

Fruto de esa labor altruista han obtenido algunas respuestas a esas experiencias en campos tan diversos como psicofonías (sonidos que quedan registrados en grabadoras de audio de origen desconocido), radiónica (uso de objetos personales con el fin de curar supuestamente a un paciente a distancia), estudios bioenergéticos del aura (emanación energética que supuestamente todo ser vivo posee y manifiesta, aunque inapreciable a simple vista), ufología (estudio del fenómeno 'ovni') y ouija (tiene como fin el contacto con supuestos espíritus); entre otros. Pero antes de emprender ese camino de la experimentación con lo insólito han tenido unas experiencias increíbles que quieren compartir.

Juan Carlos me comenta que estos fenómenos los ha vivido desde niño. La primera experiencia impactante que guarda como recuerdo fue con la muerte de su abuelo en plena adolescencia. «Antes de acudir a la casa donde se encontraba el velatorio, soñé en que habitación se encontraba, -dice Juan Carlos-, como estaba situado y vi perfectamente la ubicación del cuerpo y el ataúd. Cuando realmente sucedió la desgracias observé que todo coincidía tal y como lo había soñado anteriormente, la verdad es que me impactó mucho». «Claro que esto fue solo el comienzo - continua Juan Carlos-, ya que ha tenido varias experiencias sobrecogedoras con ese mundo espiritual. Recuerdo una ocasión en la que realizaba guardia en la Cruz Roja, -la verdad es que anteriormente se había practicado ouija-, me encontraba acostado y de repente me desperté sobresaltado y vi una persona que me miraba desde otra habitación, a través de la ventana y que estaba al lado de mi cama. Le recuerdo perfectamente -continua Juan Carlos- tenía gafas y vestía una cazadora de color azul claro, le pregunté qué hacía allí varias veces y no me respondía, fui a agarrarle y atravesé su cuerpo con mi mano».

Las experiencias de su compañero de investigaciones Jesús Ángel Río, no le van ni mucho menos a la zaga. «En varias ocasiones he visto entidades espirituales en mi habitación -me comenta Jesús Ángel-. He visto niños, ancianos y sobre todo mujeres que me observaban como si esperaran algo de mí». Le pregunto cómo eran y esta es su respuesta «Tienen un aspecto humano, van vestidos con ropa pero son translucidos». Otro suceso insólito que le impactó sobremanera fue lo que sucedió mientras realizaba una meditación. Realizaba un ejercicio -dice Jesús- que consiste en visualizar un triángulo de color azul que gira. De repente vi un túnel de luz que se abría en mi mente (apertura del tercer ojo) y a toda velocidad se dirigían hacia mí como dos bolas de fuego. Al momento apareció ante mí un ser espiritual de unos dos metros de altura, vestía un traje metalizado, tenía los ojos rasgados y el pelo lago y lo más curioso es que estaba compuesto como de pequeñas partículas energéticas. La verdad, -continua Jesús-me impresiono sobremanera, me atravesó con su mirada, me observó durante un tiempo para luego desaparecer de mi mente y difuminarse poco a poco el túnel». En nuestra dimensión vivió otro evento cuanto menos sorprendente. «Me encontraba en Barcelona asistiendo a un congreso nacional de Parapsicología. En uno de los descansos nos juntamos con un grupo de gente alrededor de una gran mesa. En un momento dado, -describe Jesús- me fije en una persona trajeada con una cara angelical que me estaba observando y que me llamo mucho la atención, de tal forma que comenté a mi acompañante: 'ese es un extraterrestre'.

A pesar de esto, yo no me encontraba cómodo porque había un ambiente extraño. Así que decidimos ir a otra parte para estar solos, fue entonces cuando vimos de nuevo a aquel ser -dice Jesús-. Se acercó a nosotros y empezó a contarnos cosas de nuestra vida mientras nos imponía las manos y las pasaba por nuestros chakras (vórtices energéticos situados en los cuerpos sutiles del ser humano). Le pregunté como se llamaba y me comentó que como yo quisiera, ante mi insistencia me dijo: para ti, Ángel».

Más espeluznante, sin duda fue lo que les sucedió en compañía de otra persona al grabar unas psicofonías en un cementerio. Nosotros, -comenta Jesús- realizamos este tipo de experiencias con respeto, estábamos en el exterior y pusimos la grabadora en la puerta, era de noche. y de repente, vimos com o se formaba una esfera de la nada de unos 60centímetros y de color amarillento que levitaba a más de un metro de altura y que se dirigía lentamente hacia nosotros. Salimos de allí pitando».

Otros anómalos son los diferentes avistamientos de extraños objetos en el cielo que ha vivido, la mayoría de ellos en el Cerrato palentino. Jesús narra uno de ellos: «Tras practicar la escritura automática, recibí un mensaje que me decía que fuese a una determinada zona que iba a ver un 'ovni'. A la hora precisa apareció en el azul una esfera grande de color naranja que pasó en línea recta muy lentamente y sin emitir ningún tipo de ruido». Son muchas más los sucesos insólitos que han experimentado, muchos de ellos en lugares tan especiales como: Ochate, Belchite, Montserrat, Umbe con experiencias inolvidables y con resultados sorprendentes, que no tienen cabida en este espacio. Y que han tenido la valentía y el arrojo de hacerlas públicas.

Pero, como ellos mismos comentan: «nos hemos dado cuenta de que este tipo de fenómenos son reales, pero lo interesante está en lo que se esconde detrás. Todas las investigaciones las hacemos para y por el conocimiento».

Ángel del Pozo de Pablos

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